En Ecuador todavía existen territorios donde la gente produce, emprende y trabaja todos los días, pero no cuenta con las mismas oportunidades para crecer porque le falta algo fundamental: conectividad.
Hoy el internet ya no puede entenderse como un lujo ni como un servicio secundario. Para miles de artesanos, emprendedores, productores rurales, asociaciones comunitarias y pequeños negocios, estar conectados significa poder vender, cobrar, capacitarse, promocionar sus productos, acceder a banca digital, llegar a nuevos mercados y competir en mejores condiciones.
Por eso se impulsa una propuesta legislativa para reformar la Ley Orgánica de Telecomunicaciones, con el objetivo de priorizar la conectividad en territorios donde las actividades económicas locales se ven afectadas por brechas digitales.

Una brecha que todavía limita oportunidades
De acuerdo con la información recogida en el proyecto, a julio de 2025 el 71,3% de los hogares del Ecuador tenía acceso a internet. Sin embargo, la diferencia territorial sigue siendo significativa: mientras en el área urbana el acceso alcanzó el 76,6%, en el área rural apenas llegó al 58,7%.
Esta brecha no es solo tecnológica. Es también una brecha económica y social.
Cuando una comunidad no tiene buena conectividad, sus emprendedores tienen más dificultades para vender por internet. Los artesanos tienen menos posibilidades de promocionar sus productos. Los productores rurales enfrentan más barreras para acceder a capacitación, pagos digitales, financiamiento o información comercial. Y los jóvenes ven limitadas sus oportunidades de formación, innovación y empleo.
¿Qué busca esta propuesta?
La reforma busca que las políticas de acceso universal y servicio universal de telecomunicaciones no solo miren criterios generales de cobertura, sino que también prioricen a los territorios donde la falta de conectividad está frenando actividades económicas locales.
Esto significa poner atención en zonas rurales, urbano-marginales, fronterizas y en territorios donde existan emprendimientos, producción artesanal, economía popular y solidaria, actividades comunitarias o negocios locales que necesitan conectividad para crecer.
La propuesta no crea nuevas instituciones ni nuevas cargas presupuestarias. Lo que plantea es incorporar criterios técnicos de priorización para que la conectividad llegue de manera más eficiente a los lugares donde puede generar desarrollo, empleo y oportunidades.

Conectividad para la economía local
El proyecto reconoce que sin internet adecuado muchos actores económicos locales quedan fuera de herramientas esenciales como:
- Comercio electrónico.
- Pagos digitales.
- Banca digital.
- Capacitación virtual.
- Promoción en redes sociales.
- Vitrinas digitales.
- Acceso a nuevos mercados.
- Herramientas de gestión comercial.
Por eso, la conectividad debe entenderse como una infraestructura habilitante del desarrollo. Así como una vía permite sacar productos al mercado, el internet permite vender, cobrar, aprender, promocionar y competir.
Redes comunitarias y tarifas preferenciales
Uno de los componentes importantes de la propuesta es fomentar el despliegue y desarrollo de redes comunitarias de telecomunicaciones en zonas rurales, urbano-marginales y fronterizas.
También plantea promover tarifas preferenciales para favorecer el desarrollo económico de regiones, grupos sociales de atención prioritaria y territorios con brechas de conectividad.
La meta es clara: que la conectividad llegue donde más se necesita y donde puede convertirse en una herramienta real para mejorar la vida de la gente.
Protección para los usuarios
La propuesta también incorpora una medida de beneficio directo para los usuarios: que los saldos, minutos, mensajes de texto y datos no utilizados puedan acumularse automáticamente, sin costo adicional, para el siguiente período de facturación.
Además, se establece que el período máximo de validez de esos recursos acumulados no podrá ser inferior a seis meses.
Esto representa una medida concreta para que los usuarios aprovechen mejor lo que ya pagan y para que los servicios de telecomunicaciones respondan de manera más justa a las necesidades de la ciudadanía.
Internet para salir adelante
Esta iniciativa parte de una idea sencilla: no puede haber desarrollo territorial si los emprendedores, artesanos, productores y comunidades siguen desconectados.
Conectar un territorio es abrir oportunidades. Es permitir que un artesano venda más. Que una emprendedora cobre por medios digitales. Que un productor rural acceda a nuevos mercados. Que una comunidad pueda capacitarse. Que un joven tenga más herramientas para estudiar y trabajar.
El internet no debe ser privilegio de unos pocos. Debe llegar al barrio, al campo, al taller, al emprendimiento y a cada territorio que todos los días sostiene la economía local.
Porque conectividad también es desarrollo.


